Cangrejos Moros y Vino Fino. Pepe y Manolo, son dos buenos amigos, se conocen desde que eran pequeños, sus padres los llevaban a entrenar juntos. Pepe es de Jerez, del barrio de Santiago, bonito y castizo donde los haya, le gusta el flamenco y vive como nadie su ciudad. Manolo es del barrio de la Viña en Cádiz, carnavalero y disfruta de la vieja ciudad como nadie, es un tirilla de pro. Pepe es socio del Xerez deportivo de toda la vida y va todos los domingos a ver a los azulinos, incluso va a algunos desplazamientos. Manolo es cadista desde que su padre le contaba historias del Mirandilla y quiere a su equipo como pocos. Los dos son amigos, casi hermanos. El fútbol es su pasión… y su forma de picarse uno al otro. Cuando el Xerez va bien, Pepe chincha a Manolo, y si es el Cádiz el que gana Manolo chincha a Pepe, a sus mujeres no les gusta y dicen que acabarán peleados. Pero Manolo y Pepe, lo tienen muy claro, quieren a sus equipos y se quieren entre ellos, saben que sus equipos tienen rivalidad, que los dos son grandes y que están siempre llamados a entenderse. El fútbol para los dos es alegría y vida… es su fiesta y eso no lo va a cambiar. Todos los lunes las familias quedan, unas veces en Jerez y otras en Cádiz, y desde siempre tienen una bonita costumbre. Manolo se va a mariscar, y pone los cangrejos y otras viandas, aún recuerda sus cangrejos moros, que ahora no abundan…como no abunda la sana rivalidad. Pepe, tiene una viñita, pequeña pero el hace su mosto y su buen vino fino…el pone la bebida y con sus mujeres entre bromas hablan de los partidos de su equipo, se pelean sanamente y todos acaban entre risas. A los dos les encantan sus ciudades y vivirlas… van a las fiestas de otoño y a las zambombas de Jerez, comparten carnavales en Cádiz y Ferias, en verano disfrutan de la playa, van contando sus años por partidos y por semanas santas, tienen sus cristos y sus vírgenes propias… Uno muere por una chirigota y el otro por una buleria…pero ante todo son amigos, han ido a los bautizos y comuniones de sus hijos y a los entierros de sus padres, siempre han estado ahí… entre cangrejos moros y vino fino. Su mayor deseo sería ir a un Cádiz- Xerez o viceversa con la camiseta de su equipo y juntos… pero ahora no se atreven, pero piensa que la solución está en seguir mariscando cangrejos y haciendo buen vino y compartirlos juntos. Todos debemos ser Pepe y Manolo…hay que luchar por ello. Pienso que algún día podremos ir juntos a los partidos como van los aficionados del Bilbao y la Real, nuestros equipos son grandes, de pueblos grandes y hermanos, nos unen más cosas que nos separan. Hay detalles que nos hacen tener esperanzas… Hace dos años en Carranza, la afición del Valladolid gritó insultos contra el Xerez, todo el estadio los pitó y les dijo a esa afición que eso no, insultos al Xerez no. Cuando el Cádiz ascendió en Chapín, fue muy bonito ver como muchos jerezanos aplaudían a los cadistas en sus estadios y por los balcones de sus calles. En ambos casos, demostraron gaditanos y jerezanos, ser lo que son ,gente caballerosa y educada como pocas. Yo vivo en Cádiz, soy cadista, pero trabajo en Jerez, doy clases y quiero a mis alumnos como si de mis hijos se tratara, me gusta trabajar en Jerez, en una ciudad como en otra encuentro buena gente, que respeta y se quiere, y que como pocos saben vivir la vida. El año pasado el Cádiz realizó unas jornadas escolares al final de temporada, todos los niños iban vestidos del Cádiz, menos los que yo llevé, me llevé a cien niños jerezanos y muchos de ellos llevaban la camiseta del Xerez deportivo, entre los cuatro mil niños que allí se dieron cita, no hubo insultos, y supieron comportarse extraordinariamente, todos se llevaron regalos y dieron una lección de tolerancia y respeto de la que debíamos aprender todos. Querer a Cádiz y Jerez, para mí es fácil, las dos me dan mucho, soy cadista pero comparto amistad con muchos jerecistas. Ojalá algún día, se cumpla mi sueño, podamos ir todos juntos al estadio, mezclados, disfrutemos del fútbol, que el resultado ese día no nos importe y al final terminemos tomando unos cangrejos y un buen fino, con gambitas también porque no. En nuestras manos está… sigamos el ejemplo de los niños, ellos deben aprender de nosotros los mayores… pero esta vez, yo aprendí de ellos.
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